UNAM ofrece al gobierno 20 ultracongeladores para almacenar las vacunas

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) puso a disposición del gobierno federal y de la Ciudad de México 20 ultracongeladores para almacenar las vacunas contra COVID que lo requieran.

En un comunicado, la UNAM detalló los ultracongeladores, en conjunto, tienen una capacidad de almacenamiento de 10 mil 500 litros, lo que equivale a tres o cuatro millones de vacunas Pfizer, las cuales requieren estar a una temperatura aproximada de 70 grados bajo cero parra no perder su efectividad.

Cada ultracongelador, por lo regular, tiene capacidad de aproximada 500 litros; son equipos de casi 300 kilogramos; su tamaño es mayor al de un refrigerador casero, y tienen cerca de 36 pies cúbicos.

La UNAM señaló que el objetivo de esta ayuda es que, en poco tiempo, las universidades de todo el país sumen esfuerzos y puedan integrar un red de ultracongeladores que facilite la logística de la cadena de frío en todo México durante la campaña de vacunación.

De acuerdo con William Lee Alardín, coordinador de la Investigación Científica de la UNAM, diversas universidades tienen la posibilidad de brindar esta ayuda porque sus unidades de investigación suelen usar este tipo de congeladores para almacenar muestras de diferentes tipos, principalmente biológicas.

En el caso de la UNAM, las unidades que los usan son las facultades de Química, Medicina y Medicina Veterinaria y Zootecnia. Así como los institutos de Química Investigaciones Biomédicas, Neurobiología o Biotecnología, o las escuelas nacionales de Estudios Superiores.

La aportación de los 20 ultracongeladores se logró gracias a un censo realizado por orden de la Rectoría General, con el fin de saber cuántos equipos tenían disponibles para almacenar vacunas.

La mayoría de esos 20 equipos se encuentran en Ciudad Universitaria, en CDMX, otros en la Facultad de Estudios Superiores Iztacala; Cuernavaca, Morelos; Juriquilla, Querétaro, y Morelia, Michoacán.

Lee Alardín agregó que si el gobierno así lo determina, los ultacongeladores podrían ser llevados al lugar donde llegue la vacuna y no precisamente dentro de las universidades.

Sin embargo, es necesario saber con antelación sobre su posible traslado ya que no solo se trata de desenchufarlos, sino que es un proceso que puede tomar varios días.

Los dispositivos requieren un suministro de corriente eléctrica regulado y garantizado, así como un entorno estable en términos de temperatura.

“Por lo general están respaldados con plantas de luz de emergencia o a diésel por si hay un apagón. Si fallan y se calientan, se echa a perder todo lo que está adentro”, explicó William Lee Alardín.

La UNAM esperará la respuesta de las autoridades federales y de la CDMX para iniciar con la etapa de planeación y poner a disposición los equipos.

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